El sexismo no está en el lenguaje

lenguaje no sexistaAcadémicos de la RAE han publicado recientemente un análisis de algunas guías de lenguaje sexista. Además de aplaudir la iniciativa, estoy totalmente de acuerdo con lo que dicen. Hace tiempo que pensaba que estas indicaciones a veces rozan el ridículo, por no decir la poca practicidad. Seguramente habremos leído u oído expresiones que se mofan del supuesto lenguaje no sexista al repetir, hasta lo ridículo, masculino y femenino en todas las frases. Para mi, y fuera de mofas, esa repetición será lenguaje no sexista pero me parece innecesaria. Porque si alguien dice “el miércoles hay reunión de profesores” (y no “de profesores y profesoras” o “del profesorado”) me siento incluida y, por tanto, no me parece una expresión sexista. Y, más aún, ante la expresión “todos tenemos sentimientos” no se me ocurre pensar, la verdad, que sea más correcto “las personas tenemos sentimientos”.

Por supuesto que el lenguaje puede usarse con diferentes propósitos y también para discriminar a la mujer (o a otros colectivos). El lenguaje puede servir para mostrar un pensamiento androcentrista y es ese sexismo el que, bajo mi punto de vista, se ha de evitar. La RAE, en su artículo, cita algunos acertados ejemplos:

“En el turismo accidentado viajaban dos noruegos con sus mujeres”

“Hasta los acontecimientos más importantes de nuestra vida, como elegir nuestra esposa o nuestra carrera, están determinados por influencias inconscientes, que introduce una marcada perspectiva androcéntrica en una afirmación general sobre los seres humanos”

La diferencia es clara. No por mucho repetir masculino y femenino daremos más visibilidad a la mujer ni seremos más igualitarios. La base está en el pensamiento y en la actitud. Y por ahí ha de ir la educación, no en ser políticamente correctos si no en inculcar esa igualdad.

Caso distinto es, por ejemplo, hablar de “no tiene hermanos ni hermanas”. Aquí sí es importante la repetición porque aporta una especificación posiblemente necesaria.

Me parece interesante la referencia a que el uso de este lenguaje aparentemente no sexista parece “obligado” en discursos o escritos oficiales, dejándolo de lado, por poco práctico, para el lenguaje cotidiano. ¿Tiene eso sentido? Recargar los textos o discursos no me parece que aporte nada, más allá de imagen. Lo importante es trabajar hacia una actitud y un pensamiento igualitario y no sexista. Ante actitudes reales de igualdad, si luego somos “sólo” ciudadanos seguro que a las ciudadanas no nos importará.

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