¿Que hablen de mi aunque sea mal?

Llevo un par de días entrando en Twitter y viendo como uno de los temas del momento el nombre de una presentadora de televisión, muy guapa ella. Los tweets, en su mayoría, contienen feroces críticas a su trabajo (amén de algunos comentarios en tono ofensivo totalmente prescindibles).

Estos tweets-críticas hay que tomarlos con cierto recelo porque de objetivos, generalmente, tienen poco. Pero sí podemos valorarlos en su tarea de publicidad gratuita para los millones de usuarios de Twitter. Porque cada nueva aportación alimenta el trending topic y pone a su protagonista en el candelero twittero. Así que, en el fondo, están haciendo un favor al famoso de turno. Porque, sinceramente, si no fuera por el tema del momento yo ni me enteraría que tal presentadora ha estrenado un nuevo programa. Es decir, se cumple aquello de que hablen de mi aunque sea mal.

Twitter altavoz

También se produce otro hecho, a mi parecer, curioso. Los twitteros aprovechan el personaje del momento para desplegar su máximo ingenio (aunque algunos lo tengan más desarrollado que otros) en sus críticas. Porque contra más ingenioso sea el tweet, más posibilidad de que se comparta y obtener más visibilidad. Así que el famoso se ‘aprovecha’ del anónimo para ser trending topic y el anónimo del famoso para obtener más visibilidad. Todos ganan, ¿no?

Pero, claro, tanto tweet criticando un determinado trabajo acaba reforzando lo negativo que, siendo objetivo o no, acaba calando en el lector y más si éste no tienen una opinión clara sobre el tema. Y entonces en el momento de ver ese programa de televisión, por seguir con el ejemplo, se está predispuesto a toparse con el “mal” trabajo de la presentadora.

Las críticas han existido siempre y un trabajo público gustará más o menos. Pero antes esas opiniones tenían una repercusión relativa. Ahora, existen las redes sociales y su efecto amplificador. Esa opinión negativa, tan oportuna para darnos visibilidad en un determinado momento, adquiere un nivel y una difusión muy diferente a la de antaño. Y sus repercusiones también pueden ser diferentes. No olvidemos que ciertas revoluciones han empezado gracias a las redes sociales. Así que quizás ahora la frase debería ser, más que nunca, que hablen de mi aunque sea bien. Aunque en términos de reputación on line ya se sabe que una cosa es lo que queramos y otra lo que los internautas opinen.

Y si nos referimos a una empresa, pues lo mismo. Las críticas negativas darán una visibilidad inicial (véase el reciente anuncio de Loewe que fue trending topic) pero pueden llegar a provocar una crisis de imagen, que si resolvemos bien podremos dar la vuelta. Pero si no sabemos resolverla satisfactoriamente (cosa que no siempre es fácil) puede tener una repercusión nefasta.

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