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Características del buen comunicador

Hace poco escribí una entrada en este blog sobre el receptor que generó un interesante debate en linkedin. En ella, hablaba de los efectos que pueden darse en el receptor y que afectan a cómo entiende el mensaje. La frase “lo importante está en lo que entiende el receptor y no en lo que dice el emisor” hizo que algunos me dijeran que el emisor también tiene importancia en el proceso comunicativo. ¡Por supuesto!

Así que en esta ocasión voy a hablar del emisor, en concreto de las habilidades y características que ha de tener para ser un buen comunicador. Los buenos comunicadores son capaces de captar la atención de los oyentes y conseguir que las ideas que transmite lleguen, sean entendidas y retenidas. Algunas características:

comunicador

Observar y escuchar
Qué nos está diciendo nuestra audiencia, tanto de forma verbal como no verbal. Nos servirá para adaptar así nuestro discurso.

Empatía
Saber ponerse en el lugar del otro. En la comunicación efectiva implica entender qué puede interesar más a nuestro interlocutor, como puede tener la atención en un determinado momento… Se hace necesario conocer previamente quiénes son nuestros oyentes.

Cordialidad
Mostrarnos cercanos a los oyentes. Ser amable, cordial. La sonrisa nos acerca a nuestra audiencia.

Naturalidad
Sé tú mismo.

Argumentación
Poder construir un mensaje coherente. Para ello, creo que es interesante seguir un orden en nuestro exposición, empezar por lo general para ir concretando, hilar bien el discurso y las diferentes diapositivas (en el caso de uso de presentación), hacer referencia a conceptos ya vistos y ver cómo todo se va uniendo.

Seguridad
La seguridad se consigue preparando muy bien la charla a impartir, conociendo bien el tema del cual vamos a hablar. También con la práctica a la hora de hablar en público.

Lenguaje claro y sencillo
Llegamos más fácilmente a nuestros interlocutores si hablamos de forma clara, concisa y con lenguaje sencillo. El uso de palabras más ‘rimbombantes’ no tiene por qué hacernos parecer mas expertos.

– Manejar de manera coordinada la comunicación verbal y no verbal
Un buen comunicador habla con sus palabras y con sus gestos. En este punto menciono la expresividad del emisor. Bajo mi punto de vista, las personas expresivas consiguen captar mejor la atención del receptor.

Creativo
¡Atrévete a hacer algo diferente! Captarás la atención de tus oyentes

¿Se te ocurre alguna otra característica de los buenos comunicadores? ¿Cuál consideráis más importante?

¿Aprobación o implicación? Hablando sobre el receptor

Al finalizar una charla que di hace un par de semanas, una de las asistentes me dijo algo así: “Me ha gustado mucho y me has recordado a mi. Dices con frecuencia ‘si os parece’, ‘¿de acuerdo?’ pidiendo la aprobación del público”. El comentario me pareció interesante y sorprendente.

emisor-receptor

Interesante, ante todo, porque siempre lo es el feedback de alguien que te ha escuchado hablar en público. Opiniones sobre cómo se nos ve desde fuera nos aportan mucha información. En este sentido, es fantástico grabarnos en vídeo para después vernos ya que descubrimos gestos, muletillas, posturas, titubeos… que cuando estamos “en directo” no percibimos.

La sorpresa en la frase me la produjo el “pidiendo la aprobación del público”. Soy consciente de que al hablar utilizo las expresiones que me comentaba esta asistente, pero las uso con la finalidad de implicar a la audiencia, de hacer el discurso compartido. Así que el hecho de que se interpretara de manera diferente me resultó curioso.

Esto me hace pensar en el papel del receptor en todo proceso comunicativo. La situación que comento es normal dentro de la comunicación oral y hace referencia a los efectos que se dan en los receptores y que tienen como consecuencia la deformación del mensaje emitido:

– La agudización: el receptor destaca algunos aspectos especialmente importantes para él. Cuando la asistente me dice “me has recordado a mi” está destacando el motivo por el que se fijó en este detalle de mi discurso.

– La interpretación: el receptor interpreta el mensaje desde sus propios sentimientos y valores, modificando la intención del emisor. Este es uno de los principales problemas para una comunicación eficaz, especialmente cuando esta se produce de forma oral.

– La reducción: el receptor reduce la cantidad de información recibida, lo que hace que el mensaje pierde riqueza y detalles. Este es un proceso habitual en toda comunicación oral y sigue el siguiente patrón:

Lo que se quiere decir (100% del mensaje)
Lo que se dice (90% del mensaje)
Lo que se oye (80% del mensaje)
Lo que se escucha (70% del mensaje)
Lo que se comprende (60% del mensaje)
Lo que se retiene (50% del mensaje)
Lo que se reproduce (40% del mensaje)

El emisor ha de tener presente estos efectos si quiere que su mensaje se trasmita de la mejor manera posible. Porque la importancia no está en lo que dice el emisor, si no en lo que entiende el receptor.

Y, por supuesto, muchas gracias a la asistente a la charla por hacerme ese comentario. Muy útil, interesante e instructivo.

¿Quién ha dicho eso?

Un farmacéutico acababa de apagar las luces de la farmacia, cuando apareció un hombre y le pidió el dinero. El propietario abrió la caja registradora. Una vez consiguió el dinero y lo colocó apresuradamente en uno de sus bolsillos, el joven desapareció.

En estas pocas líneas se describe una situación. ¿Qué habéis entendido? Podéis leerlo un par de veces para quedaros con toda la información.

La siguiente parte de este ejercicio consiste en, a partir del texto leído, marcar si las siguientes afirmaciones son correctas, incorrectas o si no hay suficiente información. ¿Vamos a por ello?

Un hombre apareció después de que el propietario apagara las luces. ¿Correcto (C) , incorrecto (I) o no hay información suficiente (NI)?
El ladrón fue un hombre. ¿C, I, NI?
El hombre que apareció no pidió dinero. ¿C, I, NI?
El propietario vació el contenido de la caja registradora y se fue. ¿C, I, NI?
Una vez que el hombre que pidió dinero lo colocó en su bolsillo, salió corriendo. ¿C, I, NI?
Aunque la caja registradora contenía dinero, la historia no dice cuánto. ¿C, I, NI?
El ladrón pidió dinero al propietario.  ¿C,I, NI?
Un farmacéutico acababa de apagar las luces cuando un hombre entró en la farmacia. ¿C, I, NI?
Era pleno día cuando el hombre apareció. ¿C, I, NI?
El hombre que apareció en la farmacia, abrió la caja registradora. ¿C, I, NI?

emisor-receptor

Normalmente, al plantear este ejercicio respondemos inicialmente las preguntas según lo que hemos entendido hasta que empezamos a darnos cuenta de que, en realidad, hemos supuesto ciertas cosas y nos falta mucha información.

Es habitual que, como receptores, interpretemos el mensaje que se nos dice. Se dan por hecho algunos datos que nadie ha dicho porque interpretamos la situación y la adaptamos a nuestros esquemas mentales previos (apagar las luces, una tienda, alguien que entra y se lleva dinero… lo asociamos a un atraco).

Así pues, en pro de una mejor comunicación, intentemos escuchar y asimilar lo que realmente nos dicen. Y tengamos en cuenta que, en cualquier proceso comunicativo, aquello que realmente cuenta es lo que ha entendido el receptor y no lo que ha querido expresar el emisor.